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DIGNA OCHOA

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La noche del 19 de octubre de 2001, Digna Ochoa y Plácido, abogada y activista de derechos humanos, yacía boca abajo sobre uno de los sillones de su despacho, ubicado en el centro de la Ciudad de México.

Tenía un disparo en el muslo izquierdo, otro en la cabeza, y su cabello negro -que llegaba a la altura de las orejas- le cubría el rostro ensangrentado. Estaba muerta.

El cadáver de Ochoa tenía moretones a la altura del muslo derecho, en el cuello, la ceja izquierda y el lóbulo derecho; y en el centro de sus labios había marcas como si se los hubiera mordido fuertemente. Al lado del menudo cuerpo de la mujer veracruzana, de 37 años, había un trozo de papel.

Pros, hijos de puta, si siguen así, a ustedes también les va a tocar. Conste que bajo advertencia no hay engaño“, decía el papel firmado con una cruz.

La amenaza iba dirigida a los integrantes del Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez, donde Ochoa y Plácido trabajó durante 12 años.

De acuerdo con las primeras versiones de la Procuraduría capitalina (PGJDF), la abogada había sido asesinada por motivos políticos.

Sin embargo, tras dos años de investigaciones, (2003), La misma instancia concluyó que la abogada y activista en derechos humanos pasaba por periodos de profunda depresión y que se suicidó.

El caso Digna Ochoa fue reabierto en 2007, como consecuencia de un amparo obtenido por la familia y actualmente su caso se encuentra en espera del Artículo de Fondo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington.


11 años sin Digna Ochoa

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Video que CIMACTV realizó con motivo del décimo aniversario luctuoso de la activista DIgna Ochoa.


El caso de Digna Ochoa

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El caso de Digna Ochoa

Digna Ochoa y Plácido nace en Misantla, Veracruz el 15 de mayo de 1964. Hija de Eusebio Ochoa López e Irene Alicia Plácido Evangelista, Digna fue la quinta de 13 hijos. En 1984 se graduó como licenciada en Derecho por la Universidad Veracruzana.

De inmediato, la abogada comienza a asesorar a personas de escasos recursos durante y después de su servicio social, en 1991, se traslada a la Ciudad de México para ingresar al Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh); a finales de ese mismo año ingresa a la congregación de dominicas, donde profesa sus votos en 1992.

Primeros casos espinosos:

En los ochenta, Digna Ochoa litiga los casos penales más delicados en los que están involucrados el ejército y los servicios de seguridad pública. También lleva los casos de los presuntos zapatistas de Yanga, Veracruz, y el Estado de México (1995), además de los de Aguas Blancas y el Charco (1995), en Guerrero; Acteal, en Chiapas (1997), y el de los ecologistas guerrerenses presos Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera.

Estas indagaciones provocan que, en 1996, junto con Pilar Noriega, reciba las primeras amenazas de muerte en el Centro de Derechos Humanos en el que trabajaba (Prodh); amenazas que denunció pero nunca se investigaron.

Secuestro y exilio “voluntario”:

Tres años después, el 29 de septiembre de 1999, Digna es secuestrada e interrogada en su domicilio de la Ciudad de México; esto genera que, en agosto de 2000, decida irse por un tiempo a Washington para salvaguardar su integridad física. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos expidió una resolución pidiendo al gobierno mexicano –cuando el presidente era Ernesto Zedillo– que tomase las medidas necesarias para proteger la vida de Digna Ochoa.

Reconocimiento internacional:

Durante su estancia en la capital de Estados Unidos, Digna fue reconocida, junto con otros 50 activistas de derechos humanos, por el presidente Bill Clinton. Diferentes organizaciones internacionales de derechos humanos, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la ONU, apoyaban a la abogada.

El regreso a México; nuevas amenazas:

En abril de 2001, Digna regresó a México con la creencia que la situación de derechos humanos había mejorado. Tres meses después, ella junto con otros miembros del Centro Agustin Pro Juarez, denunciaron haber sido amenazados. Digna Ochoa defendía a los ecologistas campesinos de Guerrero: Teodoro Cabrera y Rodolfo Montiel. Llevaba también el caso de los estudiantes de la UNAM acusados de pertenecer a la guerrilla y era la abogada de los prisioneros políticos Zapatistas.

Fuente: Sinembargo.mx

 

 

Fuente: Efektotv

La noche del 19 de octubre de 2001, Digna Ochoa y Plácido, yacía boca abajo sobre uno de los sillones de su despacho, ubicado en el centro de la Ciudad de México.

Tenía un disparo en el muslo izquierdo, otro en la cabeza, y su cabello negro -que llegaba a la altura de las orejas- le cubría el rostro ensangrentado. Estaba muerta.

El cadáver de Ochoa tenía moretones a la altura del muslo derecho, en el cuello, la ceja izquierda y el lóbulo derecho; y en el centro de sus labios había marcas como si se los hubiera mordido fuertemente. Al lado del menudo cuerpo de la mujer veracruzana, de 37 años, había un trozo de papel.

Pros, hijos de puta, si siguen así, a ustedes también les va a tocar. Conste que bajo advertencia no hay engaño“, decía el papel firmado con una cruz.

La amenaza iba dirigida a los integrantes del Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez, donde Ochoa y Plácido trabajó durante 12 años.

De acuerdo con las primeras versiones de la Procuraduría capitalina (PGJDF), la abogada había sido asesinada por motivos políticos.

Sin embargo, tras dos años de investigaciones, (2003), La misma instancia concluyó que la abogada y activista en derechos humanos pasaba por periodos de profunda depresión y que se suicidó.

Primera tesis: suicidio:

Los primeros dictámenes coincidían en que su muerte fue un homicidio, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal difundió una compleja tesis de suicidio, se descartó continuar la investigación para dar con los responsables y se dio por cerrado el caso.

El informe de la autopsia indicaba que en su cuerpo había dos heridas de bala de calibre 22. Su muerte fue causada por un disparo en la cabeza. La herida de la entrada estaba en el lado izquierdo. Según el informe del forense, la bala atravesó el cráneo de izquierda a derecha con un ligero ángulo de arriba hacia abajo y de atrás hacia delante. La bala se quedó incrustada en el temporal derecho. Ochoa era diestra. La otra bala le entró por el muslo por delante hasta la parte posterior.

Se reabre el caso:

A petición de sus familiares, su cadáver fue exhumado 2005 y la investigación sobre su muerte fue reabierta, ya que consideraban improbable que se tratara de un suicidio. Algunas indagaciones indican que tras el presunto asesinato de Digna Ochoa se encontraban caciques y militares afectados por el activismo de los presos a los cuales la abogada defendía. El 15 de marzo de 2007, en la Sierra de Petatlán, Guerrero, un campesino da a conocer información que señalaba al ganadero y ex presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez, como presunto autor intelectual del asesinato de la abogada.

La PGJDF ratifica: “fue suicidio”:

El 28 de noviembre de 2010, la Procuraduría General de Justicia del DF concluyó que la defensora de los derechos humanos, Digna Ochoa, no fue asesinada sino que ella misma se quitó la vida. A solicitud de un amparo que obtuvo la familia Ochoa es que el Ministerio Público volvió a revisar el caso pero, según el procurador Miguel Ángel Mancera, “se concluyó que fue un tema de suicidio”.

Esto luego de revisarse todas y cada una de las constancias que integraron la indagatoria, comprendidas en 90 tomos con 36 mil 970 fojas y 83 anexos, en el que se analizaron diversas y muy variadas probanzas, tanto oficiales como de la coadyuvancia, entre ellas, inspecciones ministeriales, fes ministeriales diversas, necropsia, ampliaciones de necropsia, exhumación de cadáver, testimonios, dictámenes periciales, en las especialidades de criminalística de campo, medicina forense, química forense, balística, genética, patología, documentoscopía, grafoscopía, psicología, entre otros, opiniones emitidas por especialistas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y expertos externos.

El caso Digna Ochoa fue reabierto en 2007, como consecuencia de un amparo obtenido por la familia y actualmente su caso se encuentra en espera del Artículo de Fondo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington.

Más información


El caso Digna Ochoa: de este lado.

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