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Parece que los sacerdotes en México son intocables

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Parece que los sacerdotes en México son intocables


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CASO JESUS ROMERO COLLIN

DELITO: PEDRASTIA

FECHA: DENUNCIADO EN 2007

VÍCTIMA: JESUS ROMERO COLLIN

RESPONSABLES: CARLOS VALDES

ACTUACIÓN DE LA PGJDF: Actualmente se está exigiendo a el Ministerio público se libere orden de aprehensión en contra de su agresor.

Acompañamiento jurídico en la Comisión de Derechos Humanos de Distrito Federal para la emisión de la recomendación

 

 


JESÚS ROMERO COLIN

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JESÚS ROMERO COLIN

Romero Colín era un niño de 11 años cuando, en 1994, entró a ayudar como acólito al padre Carlos López en la parroquia de San Agustín de las Cuevas, ubicada en Tlalpan, Ciudad de México. Desde entonces y hasta 1999 –un periodo de cinco años– el sacerdote estuvo abusando sexualmente del menor.

Avergonzado y confundido no se atrevió a decirles los hechos a sus padres, quienes eran muy cercanos al párroco, sino lo hizo hasta el 2007.jesus colin

 Los abusos del padre López comenzaron “en una casa de campo que tenía en Cuernavaca”, relató Romero. Tenía 11 años de edad. “Le pidió permiso a mis papás para que me dejaran pasar un fin de semana con él. Al anochecer me pidió que me acostara con él a pesar de que había dos recamaras más. Sentí algo muy raro el que yo fuera a dormir con un sacerdote en la misma cama, era como si yo no pudiera compartir ese lugar, que a pesar de estar fuera de la parroquia estaba, al menos para mí, impregnado de algo sagrado. Yo me puse mi pijama para dormir, pero él me dijo que eso era antihigiénico, que me la quitara. Obedecí con mucha pena, ya que nunca había estado desnudo delante de alguien que no fuera mi familia”.

“En la madrugada comencé a sentir que me tocaban mis partes íntimas. Desperté asustado y me di cuenta que era el sacerdote Carlos López. No supe cómo reaccionar, simplemente no lo podía creer. A lo único que me pude aferrar fue a pensar que él estaba dormido”.

Al día siguiente del primer abuso, Romero guardó silencio. “El no comentó nada y yo tampoco, él actuó como normalmente lo hacía, como un padre. Seguí la vida que llevaba con él, acudiendo a la parroquia para ayudar a las celebraciones y para elaborar mis tareas escolares. En esa semana en la biblioteca del sacerdote encontré revistas de pornografía homosexual. Fue un trauma para mí. Inmediatamente lo relacioné con lo que había pasado en Cuernavaca y sentí temor, pero sobretodo una gran culpa”.

“Una semana después, él habló con mis papas para que yo me fuera a vivir definitivamente a la parroquia con él. Yo no quería, tenía miedo, pero me sentí atrapado entre los deseos de mi madre y entre el silencio que guardé. Tal vez suene ilógico, pero pensaba que me culparían por no haber hablado o que no creerían lo que les dijera. Me sentía atrapado“.

El infierno al que Romero fue llevado por el padre López le causo una depresión profunda que lo acercó a la muerte.

El 25 de febrero de 2011, el presbítero Carlos López Valdez, fue sancionado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, (ex Santo Oficio), con la dimisión de su estado clerical.

El dictamen fue inapelable.
“Carlos López, además de ser un pederasta, es un pornógrafo”, “Tenía cientos de fotos de niños y de Jesús Romero en su poder.”

 El 13 de marzo de 2012, 10 días antes de la visita del papa Benedicto XVI a México, Romero le pidió a la Santa Sede, una entrevista con el Sumo Pontífice, para decirle que había sido violado por un cura y que era una de las tantas víctimas mexicanas que, durante años, han clamado y exigido justicia, pero nunca han sido escuchados por el Vaticano

El Papa Francisco, le escribió una carta de puño y letra a Romero. Fechada el 19 de julio de ese año, el pontífice le dijo que había recibido una carta que llegó a sus manos contándole el sufrimiento que llevaba encima desde hacía ya dos décadas. “Con dolor y vergüenza la releí y también con los mismos sentimientos la respondo”, escribió Francisco. “Perdón en nombre de la Iglesia, así con sencillez se lo pido. No me sale otra palabra”.

El papa también le dijo a Romero que “rezo por usted y por todos los que pasaron por este martirio. Quiero estar cercano. En usted y en los que han sufrido lo mismo veo la cara de Cristo ultrajada”, apuntó.

Cuando recibí su carta pensé que todo iba a cambiar, pero todo sigue igual. Nada ha prosperado, nada ha cambiado. La iglesia en México no coopera ante mi caso, por lo menos hasta este momento”, se lamenta Romero.

basta


Jesús Colín – Documental

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Jesús Colín – Documental

Documental sobre Jesún Colín, vítima de pederastía:

Trailer Agnus Dei

Cuando ni la disculpa del Papa es suficiente ante el abuso sexual

 

Colín