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Grettel Rodríguez Almeida

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Grettel Rodríguez Almeida

“Este caso se considera como uno de los 5 peores casos en el mundo, por la mala aplicación de la justicia con perspectiva de género.”

 

El 16 de septiembre de 2009 Grettel Rodríguez Almeida decidió concluir su noviazgo con Germán Alyn Ortega Hernández, a causa de la violencia que constantemente vivía dentro de la relación.

Los hechos ocurrieron cuando estaba en su casa, con su familia y el entonces novio, cuando le habló un amigo, al terminar la llamada, Germán, le dijo que no quería que volviera hablar con su amigo y con ningún otro más, ella le dijo que eso era absurdo y que no lo iba a hacer. Él se molestó, la golpeo, tomó un cuchillo de cocinero, de 30 centímetros de largo, con el que la apuñaló hasta siete veces, le agarró la cabeza y le cortó la yugular.

 Le produjo heridas de 12 centímetros en una mejilla, y de 14 centímetros en la otra, en el cuello le seccionó la yugular, y también le produjo heridas en el tórax, abdomen y muñecas de ambas manos. Al escuchar los gritos, los padres de la joven acudieron en su auxilio y la llevaron a una clínica.

Grettel se salvó gracias a que sus padres (que dormían en una de las habitaciones) acudieron en su auxilio al escuchar sus gritos, momento que aprovechó el agresor para huir del lugar.RUEDA-DE-PRENSA-GRETTEL-3

Los padres de Grettel no intentaron detener al atacante, sino que corrieron hacia el cuerpo sangrante de su hija y, con esfuerzos, la cargaron y condujeron hasta una clínica particular donde fue atendida de sus lesiones.

Germán Alyn fue detenido ese mismo día, y ante el Ministerio Público hizo la siguiente confesión: “Ella me dijo que terminaríamos nuestra relación, a lo que le respondí que no, y que si se atrevía a dejarme la iba a matar y luego me suicidaría (…) me gritó que me fuera de su casa, seguidamente me propinó dos bofetadas, lo que me causó enojo y agarré el mencionado cuchillo que momentos antes había dejado en la mesa de centro de la sala y la lesioné en la parte de la cara y el cuello…”

Se trataba de un caso típico de homicidio en grado de tentativa, visto a los ojos del sentido común. Sin embargo, el Poder Judicial de la Federación concluyó que no fue así y, en enero de 2015, resolvió que Germán Alyn no pudo ser procesado por ese delito.

Grettel comenta “Cuando yo fui a ver a la juez, ella me dijo: ‘¡Ay, niña, ya déjalo!… Tú tienes unas cuantas rayitas; él está preso, pobrecito, ¿Qué? ¿No te da pena?’”

Entre los argumentos para librar al agresor de una sentencia por intento de asesinato, el Tribunal Colegiado en Materias Penal y Administrativa del Decimocuarto Circuito del Poder Judicial de la Federación, con sede en Yucatán, expuso que, de haber querido matarla, el atacante lo habría hecho, pues era físicamente más fuerte que la víctima y 20 kilos más pesado.

Además, según la magistrada Luisa García Romero, autora del fallo judicial, el cuchillo con el que Grettel fue apuñalada en el rostro y el cuerpo no era “el ideal” para matar a alguien; además el agresor contaba con habilidad para usarlo –por su condición de chef–, y que su intención era sólo asustarla.

También dijo la juez que Germán Alyn salió de la habitación y dejó a la joven aún con vida.

Según la juez federal Luisa García Romero, quien revisó el caso, “aun cuando es verdad que el activo (el atacante) realizó parcialmente actos ejecutivos que pudieron producir como resultado la muerte de la ofendida (…) también lo es que no existen datos aptos y suficientes que conduzcan a determinar que dicho resultado (el homicidio) no se consumó por causas ajenas a la voluntad del inculpado”, es decir, explica la abogada Karla Michelle Salas, defensora de Grettel, que “a ojos de la juzgadora, el que Grettel haya sobrevivido es prueba de que el agresor no la quiso matar, ya que nada se lo impedía…”

Aunque la misma sentencia reconoce que, durante el ataque, la yugular de la joven fue cercenada por un corte de arma punzocortante, ésta no fue considerada como una herida grave, sino, según la magistrada, sólo como una lesión que “tarda en sanar más de quince días, con secuelas pendientes por calificar”.

Además, señaló la magistrada en su resolución, “el activo y la víctima se encontraban solos en la sala del predio donde ocurrieron los hechos (…) y es claro que si el inculpado hubiera tenido la intención de cometer el evento criminoso, esto es, privar de la vida al pasivo (la víctima), sin duda nadie se lo hubiera impedido (…), empero, lejos de ello, tras causarle diversas lesiones, pero sin que ninguna de ellas interesara algún órgano vital, decidió por sí solo dejar a la agredida”.

Así, concluye la sentencia, si el atacante hubiera querido matar a Grettel, no hubiera desistido de sus ataques con el cuchillo. Este desistimiento, subraya, “corrobora que si el resultado final (el homicidio) no se produjo, no fue por una causa ajena, sino debido a la propia voluntad del inculpado de no consumarlo”.

Por estas mismas razones, alega la juez, tampoco importa que el atacante hubiera huido del lugar, sin brindar ayuda a la víctima, ya que, señala, “las lesiones que sufrió la pasivo (la víctima) no son de las que ponen en peligro la vida”.

Bajo estos razonamientos, el Poder Judicial de la Federación decidió “conceder el amparo y protección de la Justicia Federal” al chef German Alyn, para que no procedan en su contra autos de formal prisión por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa.

Por el ataque a Grettel, su atacante pasó un año y cinco meses en prisión, por el cargo de “lesiones”, y fue liberado el 10 de junio de 2011, tras pagar una multa de 60 días de salario mínimo, como “reparación del daño”.

Mientras tanto, la joven agraviada aún sufre las secuelas del ataque, además de que su rostro quedó permanentemente marcado, con cicatrices que surcan ambas mejillas, una de forma vertical y la otra de forma horizontal. El caso se encuentra actualmente en manos del Tribunal Superior de Justicia de Yucatán, y todavía se está en espera de una resolución.