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LILIA ALEJANDRA GARCIA ANDRADE: ASESINADA EN 2001, SU CASO SIGUE IMPUNE

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LILIA ALEJANDRA GARCIA ANDRADE: ASESINADA EN 2001, SU CASO SIGUE IMPUNE

Texto, Fuente: Voces por la Esperanza en Ciudad Juárez

El 21 de febrero de 2001, localizaron dentro de una sobrecama floreada de color gris y crema el cadáver de Alejandra en un campo abierto ubicado frente a un centro comercial de Ciudad Juárez Chihuahua.

Ella contaba con 17 años de edad, era empleada de una maquiladora, madre de dos pequeños, Jade de 2 años y Kaleb de 5 meses, lo cual explica las estrías de su abdomen, en el reporte legista. Desapareció el 14 de febrero del mismo año y reportada como desaparecida 16 del mismo mes; aparece su cuerpo semienterrado, desnudo de la cintura a los pies, aunque éstos los traía cubiertos con calcetines y se determina que la causa de la muerte fue asfixia por estrangulamiento, sin embargo había huellas de tortura, señales en las muñecas de haber sido “esposada” (versión extraoficial), violentada sexualmente y de manera tumultuaria.

Dentro de las investigaciones sobre el caso, existe una declaración de una persona que vende hog dogs en el garage de su casa, señalando que el 19 de febrero platicaba en su puesto con un muchacho cuando una muchacha en un coche le dijo que llamara a la policía ya que en el carro blanco están golpeando a una muchacha, que ella fue por sus binoculares y vio que era un Thunderbird blanco con vidrios oscuros, vio que dentro del auto forcejeaba una muchacha chiquita a quien se le veían los tenis o calcetines blancos y un joven. Llamó al 060 alrededor de las 10.20 p.m. y le contestó que enviarían a una patrulla, pero pasó el tiempo y ésta no apareció y veía que en el carro se movían las personas, por lo que pensó que estaban teniendo relaciones sexuales, pero que en realidad no se veía muy bien, que al lado del coche vio a una mujer con bolsas del mandado quien se detuvo a ver qué pasaba dentro del auto y después se retiró y le preguntó qué le había llamado la atención y contestó que estaban golpeando a una muchacha en el carro y que estaba sin ropa, que en esos momentos se escucharon unos gritos y ella llamó nuevamente a la policía cuando le contestaron que eran las 11.05 de la noche y que iba entrando a trabajar, que desconocía lo que pasaba y que enviarían otra patrulla; como a los 5 minutos de esa llamada el conductor del auto prendió el motor y se fue desconociendo el rumbo, al poco rato la patrulla y dos carros mas andaban por el sector y los policías le dijeron que apenas les había informado.lilia alejandra

Unos policías refieren que un taxista señaló que ese auto pertenece a un señor al que apodan “Bronco” que es distribuidor de droga, que desde que salió publicada dicha noticia ya no lo han vuelto a ver en el auto. Acudieron al lugar pero estaba solamente un tipo llamado “el Potro” sin ver ni al auto ni al Bronco, señalando así mismo el FBI que el dueño del auto es amigo de un narcotraficante muy peligroso.

Fueron practicadas pruebas de ADN a la pareja de Lilia Alejandra y no coincidieron con las seminológicas encontradas en el cuerpo de ella, y dos días antes de que fuera localizado el cuerpo se recibió la llamada sobre el auto, pero también se señaló que hubo una denuncia a través de una llamada anónima en la que un hombre decía haber visto a los dueños de un circo cómo subían a la agraviada y posteriormente cómo la tiraron, sin embargo lo relevante de esto fue que ellos manifestaron saber quien hizo la llamada un señor T22, de quien se tienen dos cassettes pero la Procuraduría carecía de los implementos para analizarlos. Esto se descubrió tiempo después que fue todo organizado por la fiscal Suly Ponce pretendiendo dar fin al caso pero inculpando a un inocente, el trabajador del circo, quien denunció que Ponce le ofreció una suma fuerte de dinero y sacarlo pronto de la cárcel si se confesaba culpable.

El T22 es un hombre que tiene un negocio, a donde acudieron las autoridades pero no se le encontró ya que vivía en Estados Unidos y poco iba a Ciudad Juárez y aunque siguieron esa línea de investigación, se conformaron solo con saber que no había antecedentes en readaptación social. T22 refirió que supo de la muerte de la joven la cual coincidía con la filiación de T45 y al escuchar el cassette precisó que la voz era idéntica a la de él negándose a firmar la diligencia y que consultaría a su abogado.
Por otra parte y siguiendo la pista del auto, un taxista que fue entrevistado por los policías judiciales les dice que es de un sujeto a quien apoda T21, pero no se cuenta con el nombre del taxista ni con el número de taxi, asimismo, no existe declaración ministerial al respecto ni citatorio girado por a Fiscalía para obtener dicho testimonio.

En referencia a la llamada a la central de emergencias del 060 no se ha realizado ninguna acción por parte de la fiscalía. Se solicitó que se investigara a la escuela de computación del centro de la ciudad ya que Lilia quería trabajar ahí, también con respecto a una llamada telefónica en que decían que los dueños de E46 eran los responsables de su muerte, etc.

En cuanto a las irregularidades del caso se puede percibir que todo estuvo plagado de ellas, desde el momento en que las líneas de investigación no fueron agotadas, las líneas de emergencia son un fraude, si estas funcionaran y prestaran el debido auxilio habría menos muertes de mujeres que lamentar, sin embargo no puede pasar desapercibido que el trabajo de investigación fue superficial y poco profesional, quizá fue una mas, una de tantas, una mujer pobre. Servicios periciales no cumplió tampoco con su función de allegarle datos al ministerio publico y sin embargo lo culpa de no habérselo pedido por escrito, cosa que demuestra la apatía de ambos servidores públicos y el poco profesionalismo de las autoridades involucradas en el caso.

No se siguió una o varias de las líneas de investigación, pero por supuesto no faltaron las amenazas de muerte a la familia de Lilia Alejandra, así como tampoco estar ligada al consumo y venta de drogas, como si eso justificara su muerte, como también se trata de justificar la agresión de mujeres por su comportamiento público.